El diálogo imposible
Diciembre 17, 2007
“¿Por qué me hablas, extraño, en esa lengua
que eriza mi piel, causa desazones
en mis recónditas esencias puras?”
“Hermano, no te asusten
los ecos alargados de mis sílabas,
que no encierran peligros ni amenazas…”
“Ya hay bastante. Vecino
serás, no hermano. Nunca
viviremos en tu habla. La mía, oye,
es la de los dos. Tú, calla, te lo digo”.
“Mezclemos nuestras sangres sin reparo
en el lecho nupcial de nuestras bodas”.
“En mi lengua o no hay trato, forastero”.
“Al cincuenta por ciento, como gustas
decir cuando negocias en el centro”.
“Todo es mío. No sueñes
negocios ni repartos. Es mi casa
y yo mando. No te echo, tú te expulsas
Isidro Cabello Hernandorena
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